El láser Er:YAG es particularmente apto para tratamientos dentales, puesto que el agua absorbe bien la energía del láser. Por lo tanto, el láser puede vaporizar de forma eficiente tejidos humanos con un alto contenido en agua y solamente actúa en la superficie del tejido. Además, el láser genera muy poco calor, algo que provoca una sensación agradable para los pacientes. Los implantes prácticamente no se calientan durante la emisión del láser. Al impedir que se dañen las capas profundas de los tejidos, no se deteriora el material óseo y se protege el material, por ejemplo, los implantes. Esto tiene una importancia fundamental para conseguir una cicatrización con éxito de los implantes (osteointegración).




































